por otro lado mañana domingo voy a tener que cortar el pasto, porque el domingo pasado llovio y no se pudo y esta muy feo el frente y atras de la casa. si no se puede porque parece que esta anunciado que va a llover de nuevo voy a tener que decirle a un señor que a veces me lo corta para que venga. pero me gusta hacerlo a mi, descanso mucho y me siento muy contento cuando termino y veo todo lindo, parejito y arregladito. la macana es que si dejo pasar mucho tiempo es un laburo bastante grande porque mi casita esta en un terreno que tiene 20 metros de frente por cincuenta de fondo, hay mucho arbol, pinos, un sauce, un paraiso, tres cipreses, dos palmeras, un nogal una higuera, un olivo y si me olvido de algun arbol que me perdone. asi, el limonero. hay una mesita redonda cerca de la parrilla, no es muy grande pero se pueden sentar maso ocho comodos. ahi me pongo una radio, el termo, el mate y le doy duro. pucha, me habia olvidado del nispero, del laurel y del muerdago. bueno, si no llueve no voy a estar mucho por aca, al menos a la mañana, si esta feo es otro cantar. chau




me parece que Nuni te enredo!!


Y para que sepas yo tambien tengo una araucaria,pero no en el
balcón sino que la planté en la vereda.La pobre era de maceta y vivía en la otra cuadra de mi casa en un patio.Cuando la casa se vendió, la empezaron a demoler
y la pobre araucaria yacía entre los escombros. Al toque fuí al rescate con mi encargado y entre ambos la plantamos en un cantero en la puerta (ahora llega
hasta el tercer piso aunque quedo raquítica,tal vez porque necesita mas tierra y además hace poco enfermó por una pérdida subterránea de gas) También hay aquí
en la zona una bandada de cotorras que viven en las palmeras del hospital de Niños que sale diariamente de recorrida por el barrio alborotando el avispero
(olvidé mencionar que entre los escombros de la demolición no solo yacia la araucaria sino tambien un doberman de los antiguos dueños que lo dejaron ahí
abandonado a su suerte.A él tambien lo rescaté y lo logré ubicar con un proveedor de la obra que se lo llevaba al padre en un haras (no sin antes haberlo
operado de un bolo fecal que el pobre animal tenía producto de la mala alimentación de esos días (piedras))

